Un canal Artesanosófico

No pienso igual que tú y no soy tu oponente

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No soy socialista, pero se que nunca llegaré a ningún sitio si no son mis pasos los que me lleven allá a donde yo quiero ir, si no soy capaz de responsabilizarme de mis decisiones y las consecuencias que influirán en mis circunstancias en todos los ámbitos de mi vida.

No soy capitalista, pero he de saber administrar mi energía en el formato que sea, respetando la energía de las demás personas y gestionando con responsabilidad y honestidad los intercambios de la misma.

No soy comunista, pero creo en la igualdad de derechos, deberes y oportunidades para todos los seres humanos.

No soy Anarquista, pero creo nadie debería ser soberano de nadie más que de si mismo.

No soy Republicano, pero creo que nadie puede gestionar un país sin entender y vivir de primera mano la idiosincrasia de cada pueblo, pues solamente puede ser el pueblo el que se auto gestione a si mismo para encontrar su equilibrio sin caer en la injusticia.

No soy religioso, pero creo que la espiritualidad esta presente en todos los ámbitos de la vida.

No soy filósofo, pero creo que sin reflexión y búsqueda nadie puede encontrarse a si mismo, y si no te encuentras e identificas a ti mismo nunca podrás encontrar e identificar el mundo que te rodea, pues son tus percepciones lo que lo traducen.

No soy político, pero creo que si no me responsabilizo de las decisiones que me afectan participando en la gestión de mi comunidad, siempre estaré a merced de quienes me gobiernen.

No soy patriota, sino más bien matriota, pues amo esta tierra rica, variada y fértil que me vio nacer sin entender sus lindes ni sus fronteras, sin comprender como puede alguien, desde la lejanía, pretender gestionar lo que no toca, vive y siente.

No existe un nombre “aprobado” para definir mi ideología, que en todo caso sería la Artesanosofía, pues una ideología basada en el respeto, la responsabilidad y la coherencia puede tomar miles de caminos distintos sin tener por que chocar unos con otros.

Pero sobre todo, aunque piense distinto que tú, no soy tu oponente, pues mi meta no es conseguir que tú hagas lo que a mi me parece correcto, al contrario, mi fin es ser honesto conmigo mismo para poder aprender de mis errores y no echárselos en cara a nadie, sincero con los demás para entender las circunstancias que me rodean, y coherente con mis acciones, pues yo seré quien disfrute o sufra las consecuencias de las mismas en el único juicio real que hay en la vida; el personal.

Cuando discutimos sobre ideologías, no somos conscientes de que, en la mayoría de los casos, defendemos ideas que no son nuestras. Que apoyamos normas y reglamentos para limitar nuestra libertad, que lo único que hacemos es cambiar los nombres de las personas que seguirán imponiéndote unas normas que no cumplen, marcándote unos límites para que solo unos pocos puedan cruzarlos (Lo que solemos llamar esclavitud, solo que cambiando elementos tangibles como las cadenas por elementos intangibles como la economía)… hasta que comprendamos que la única persona que puedes elegir en tu vida para liderarte… eres tú. Que mientras dependas del permiso de alguien para tomar tus decisiones nunca serás libre.

Vivimos en un mundo lleno de fronteras creadas por unas pocas personas para controlar a la mayoría, estas fronteras solo desaparecerán cuando la mayoría despierte, cuando la mayoría se haga consciente de su libertad de elección y decida dar el paso y acabar con la tiranía a la que se ha visto sometida, la tiranía del poder de elección condicionado por unas leyes obsoletas, limitantes y disgregantes. Esa mayoría depende de movimientos individuales, que sumados, generarán los colectivos, y esos movimientos no surgirán de las palabras de quienes insisten en defender o atacar una postura, surgirán de quienes hablan menos y hacen más. De quien participa de forma activa invirtiendo su energía y su tiempo en mejorar las cosas en vez de en criticarlas.

Las críticas solamente son útiles cuando sirven para enriquecer aportando algo que sume. Cuando nos limitamos a atacar las ideas y a quienes las portan, somos como niños que se pelean por el juguete del nene de al lado; aun no hemos alcanzado la madurez que requiere el encuentro de las ideas.

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Una respuesta

  1. Clara

    Me ha gustado muchisimo,está claro, y creible, que es muy importante, depues de leerlo, uno se pregunta ¿ A pero era esto?… pues lo han cambiado todo, lo han desvirtuado, lo han prostituido, todo tanto, que parece otro idioma.

    10 marzo, 2015 en 10:13

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